Disfrutar de las pequeñas cosas

Perro jugando junto al Guggenheim

Perro jugando junto al Guggenheim

Hacía tiempo que no pasaba por aquí y realmente hoy no voy a hablar de fotografía, como suelo hacer, sino que quiero hacer una reflexión diferente. Hace una semana, estando de viaje en el País Vasco, presenciamos cómo un simpático perro se convertía en el centro de atención en los alrededores del archiconocido Museo Guggenheim, aglutinando a numerosos turistas a su alrededor. ¿Por qué? Simplemente porque el perrito jugaba entusiasmado con el agua que brotaba de unos chorros que hay junto al famoso museo. Como podéis ver en las imágenes, el animal corría de un chorro a otro, intentando morder o ‘cazar’ al agua, mojándose a conciencia a pesar de que no hacía calor y de que era un día lluvioso.

Para los que pudimos presenciarlos, fue un momento muy emocionante y divertido. Y el perro me hizo reflexionar sobre cómo los animales, en muchas ocasiones, son mucho más inteligentes emocionalmente que nosotros. Porque nunca pierden la ilusión ni las ganas de disfrutar de las pequeñas cosas. Porque cualquier cosa les sirve para divertirse. Ocurre igual que con los niños. Disfrutan con las pequeñas cosas de la vida, los pequeños detalles. Y, por desgracia, esa capacidad la solemos perder cuando somos adultos. Dejamos de jugar, de vivir con alegría, de disfrutar del momento sin que nos importe si nos miran o no, sin pensar en el qué dirán.

Por eso, yo, como adulta que soy, me comprometo a recuperar esa capacidad de jugar, de divertirme, de disfrutar de las pequeñas cosas o momentos como hacía este simpático perrito, que nos tuvo a todos entretenidos un buen rato sin dejar de mirarlo o hacerle fotos, a pesar de estar junto a uno de los museos más conocidos y fotografiados de España y del mundo.

Cómo colorear fondos con filtros de colores para el flash de mano

Imagen con el fondo coloreado en un tono roijzo
Pack de filtros para el flash de mano
Pack de filtros para el flash de mano

Una de mis más recientes compras ha sido un kit de filtros de colores para el flash de mano, que compré hace unas semanas y del que os voy a hablar hoy. Lo compré en Ebay, como hago en muchas ocasiones, y a un precio muy bajo porque primero quería probar a ver qué tal iban y si tenían utilidad para mí antes de decirme a comprar algo más caro. Además, para el uso que creo que le voy a dar, pienso que están bien. El kit viene bastante completo, con 20 filtros, de los que 6 son filtros de corrección de temperatura del color (para equiparar el balance de blancos en una escena iluminada con distintos tipos de iluminación) y el resto son filtros de colores. Además, el pack viene con una goma que se acopla al cabezal del flash y es ahí donde se insertan los filtros para que queden fijos sobre el haz de luz.

Imagen con el fondo coloreado en un tono roijzo
Imagen con el fondo coloreado en un tono roijzo

En el artículo de hoy os voy a hablar concretamente de los filtros de colores y de cómo los podemos utilizar para dar color, por ejemplo, a un fondo blanco, como hice yo en las imágenes que vais a ver. Como en este blog quiero ser muy sincera, tengo que confesar (me da risa sólo acordarme) que al probarlos cometí un error de novata. Preparé mi escena improvisada -un bote de té blanco sobre una superficie también blanca y fondo de color blanco roto- y coloqué el flash con el filtro elegido justo detrás del objeto y apuntando al fondo. Y disparé. Lógicamente, la escena salió entera teñida del color del filtro (creo que era rojo) y, por supuesto, no era lo que quería. Con las prisas, se me había olvidado colocar otra luz para iluminar al objeto ya sin filtros y conseguir separarlo de la iluminación del fondo. En fin, qué se le va a hacer, todos cometemos fallos. En ese momento, opté por colocar otro flash en la zapata de la cámara apuntando al techo de forma que la luz cayera sobre el objeto.

Imagen con el fondo coloreado en rosa gracias a un filtro
Imagen con el fondo coloreado en rosa gracias a un filtro
Imagen con el fondo coloreado en rosa gracias a un filtro
Imagen con el fondo coloreado en verde claro gracias a un filtro

Una vez conseguido que la iluminación de objeto y fondo fueran distintas, me dispuse a probar los distintos filtros. Lógicamente, cuanto más claro sea éste, menos potencia requerirá el flash, aunque siempre dependerá de la intensidad de color que queramos conseguir en el fondo. Me explicó: si utilizas un filtro rojo y quieres que el color de fondo sea más oscuro, deberás reducir la potencia del flash en el que tienes puesto el filtro. Recordemos que esa reducción de la potencia no afecta a nuestro objeto principal, ya que éste está iluminado por otro flash al que no le vamos a tocar la potencia. En cambio, si queremos que el fondo sea más claro y suave, sólo tendremos que subir la potencia del flash que se encarga de iluminarlo y colorearlo.

Os resumo un poco el esquema de iluminación que he utilizado en las fotos por si no os queda muy claro:

  • Flash de mano con filtro de color apuntando al fondo justo por detrás del objeto fotografiado. Esta unidad de iluminación la usé en Manual, con una potencia variable (depende del efecto de color que quisiera conseguir) y un zoom de 24 mm.
  • Otro flash de mano montado en la cámara apuntando al techo de forma que la luz cayera justo por encima del objeto. Éste también lo configuré en modo Manual, a una potencia de 1/8 y un zoom de 70 mm. Comentaros también que le levanté la pestaña reflectora blanca para que rebotara un poco de luz más directa sobre la parte más delantera del objeto. Como os comentaba, es una solución rápida que adopté para poder hacer las pruebas, pero me permitió lograr unas luces suaves y sin sombras fuertes.

En cuanto a la cámara, la configuración fue la siguiente:

  • ISO: 250
  • Apertura: 5,6 f
  • Velocidad: 1/100
  • Objetivo: 17-85 IS Canon a 85 mm de focal.

Y ahora, me gustaría conocer vuestra opinión y experiencia sobre este tipo de filtros. ¿Los usáis o no? Yo estoy deseando probarlos en exteriores por la noche, para conseguir equilibrar la iluminación en retrato con las luces de la ciudad 😉

Marismas del Odiel: un paraíso para fotografiar al lado de casa

Flamencos al vuelo en Marismas del Odiel (Huelva)

No sé si a vosotros os pasa, pero yo muchas veces me devano los sesos buscando sitios para fotografiar que sean atractivos y ofrezcan múltiples posibilidades. Y, en muchísimas ocasiones, pienso en viajes a sitios lejanos (la verdad es que me encanta viajar ;-). Sin embargo, a veces desaprovechamos la oportunidad que tenemos de disfrutar de la fotografía en nuestra propia ciudad o, en el caso del que quiero hablaos, a escasos diez minutos de la misma.

Y es que la semana pasada decidí dar un paseo por el Paraje Natural Marismas del Odiel y la playa onubense de El Espigón. Fue sumamente agradable y motivador. Encontré múltiples elementos para fotografiar con el aliciente de un atardecer espectacular, de esos en los que hay nubes y claros y puedes conseguir fotos muy resultonas. En primer lugar, el paisaje es precioso y, encima, con un poco de suerte, podrás hacerle fotos a flamencos, espátulas u otras aves. Eso sí, hay que evitar hacer ruido, ya que se asustan y debemos ser respetuosos con un espacio protegido (algo que no hizo una pareja que se encontraba visitando la zona cuando estuve por allí). El inconveniente a la hora de fotografiar este tipo de aves es que, generalmente, necesitarás un teleobjetivo que te permita sacar imágenes cercanas de las mismas sin tener que acercarte mucho. De hecho, mi Sigma 70-200 se quedaba un poco corto. Me hubiera gustado tener un objetivo con focales de entre 300 o 400 mm para poder captar a las aves más de cerca. No obstante, a mí me resulta especialmente interesante fotografiarlas al vuelo, y en este caso con mi 70-200 pude hacerlo sin problemas.

Aparte del aliciente de las aves, el paisaje de Marismas del Odiel ofrece también buenas instantáneas, en especial zonas como las Salinas, las marismas o los observatorios de aves. También resulta muy interesante, fotográficamente hablando, el Puente del Burro, sobre todo al atardecer.

En el camino a El Espigón, y a pesar de lo que podríamos pensar, toda la zona portuaria e industrial que se ve al otro lado del río también ofrece interesantes instantáneas, en especial si, como me ocurrió a mí, te encuentras con unas luces espectaculares de atardecer o si fotografías en la conocida como ‘hora azul’.Y, ya en la playa, los accesos a la misma o la propia vegetación en contraste con la caída del sol son también muy interesantes, aparte de los atractivos que ya de por sí ofrece la playa fotográficamente hablando. Eso sí, es una pena que la playa esté tan sucia y poco cuidada, es algo que deberíamos evitar, tanto las administraciones responsables como los propios ciudadanos que las visitamos. Un poco de civismo, señores/as, que la playa es de todos.

En fin, con todo esto lo que quiero contaros es que a veces nos complicamos mucho la vida buscando nuevos entornos que fotografiar y se nos olvida que en Huelva, aquí al lado, tenemos auténticos paraísos para disfrutar de nuestra afición.

Para terminar, me gustaría que entre todos vayamos proponiendo sitios interesantes para ir a hacer fotos y que estén cerca de Huelva. Así todos podremos disfrutar un poco más de esta obsesión que es la fotografía. ¡Saludos!

La fotografía de espectáculos: todo un reto

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Quería que mi primer artículo en este blog estuviera dedicado a la fotografía de espectáculos, que es una de mis preferidas. Y, en especial, a una obra que me ha cautivado recientemente, tanto por su argumento como por su estética, y que ha sido ‘Degüello’, puesta en escena por el Aula de Teatro de la Universidad de Huelva en Las Cocheras del Puerto. Centrada en cómo el capitalismo más salvaje puede jugar con la vida de miles de personas, hundir sectores completos y dejar en el paro a muchísimos trabajadores, la obra cuenta con una estética ‘clown’ muy singular y, sin duda, muy atractiva para un fotógrafo, como podéis ver en las imágenes.

En cuanto a la fotografía de espectáculos, os diré que, para mí, siempre es un reto mayúsculo, pero también me ha dado muchas satisfacciones. Tienes que lidiar con la escasa iluminación, algo que te obligará a subir la ISO y, por tanto, generará ruido en tus imágenes, así como tendrás que bajar la velocidad de obturación y utilizar aperturas grandes. Por ello, necesitas un objetivo muy luminoso y, en muchas ocasiones, que te permita acercarte a la imagen considerablemente porque estarás algo alejado del escenario (teleobjetivo). Desde que compré mi preciado Sigma 70-200 2.8, ése ya no es un problema. No obstante, a cambio, tengo que lidiar con el peso del objetivo más la cámara, que se nota bastante, sobre todo para esmirriados/as como yo… Para los más curiosos, os diré que en ocasiones me llevo un monopié para aliviar un poco el peso, aunque en la última sesión lo quité porque me limitaba un poco la libertad de movimientos.

Suelo disparar a F 4 o 4.5 y una velocidad mínima de 1/125, aunque a veces me la juego y la bajo un poco. A partir de ahí, sólo puedo jugar con la ISO, pero es lo que tiene hacer fotos en un teatro. En mi caso, os diré que prefiero tener algo de ruido pero, a cambio, poder hacer esas fotografías tan sugerentes de personas interpretando otras vidas, otros caracteres… Además, la iluminación juega un papel fundamental en el teatro y eso, para un amante de la fotografía como yo, siempre es muy atractivo. Los juegos de luces siempre son muy interesantes y te dan muchas posibilidades y ésa es una de las principales razones por las que amo la fotografía de espectáculos.

Ahora, me gustaría conocer vuestra opinión. ¿Habéis probado este tipo de fotografía? ¿Qué es lo que más os gusta o disgusta de ella?